Suele ocurrir que cuando un establecimiento lleva el nombre de una persona es porque alguien que fundó el local se llama exactamente igual. Pero en O Café de Xulia de A Estrada, las cosas no son lo que parecen. Tanto es así que una de las caras visibles de nuestro restaurante, Andrea, todos creen que se llama Xulia ¡y no!

Era diciembre. Y era el año 1999 cuando O Café de Xulia abrió sus puertas. Meses antes había que ponerle un nombre a un proyecto que nació con muchas ganas. Así, José Antonio Villar, fundador del restaurante, quiso ponerle nombre de mujer, y que mejor que ponerle el nombre de la suya propia.

Pero había un “problema”, su mujer se llama Julia (con j) y el prefería que el nombre de su local llevara un nombre gallego. Tras darle alguna que otra vuelta, decidieron convertir la J en X y ahí nació una Xulia que no existía por aquel entonces. Julia había muchas, Xulia no tantas.

Hoy en día, en la familia ya tenemos a una Xulia. Pero aún así, en las caras visibles del local no existe ninguna Xulia. ¿Os ha gustado nuestra pequeña historia?