Podría ser pero no. No ha sido un error aritmético. Es que es así: de nuestras 35 plazas iniciales en el comedor hasta sumar otras 45 va solamente uno: el año que transcurrió entre el momento en que abrimos el restaurante y ese en el que decidimos crear nuestro último comedor. Ya sabéis, el que está al fondo de nuestro local de A Estrada.

 

Sin plena certeza sobre el éxito de nuestros planes, pensamos en un primer momento que no nos haría falta ese espacio. Por eso al principio era nuestro vestuario y nuestro almacén. Pero doce meses después vimos que sí. Que nos habíamos equivocado. Que el lugar empezaba a quedarse pequeño en la misma proporción en que nuestra alegría iba creciendo.

 

Lo demás ya lo conocéis todo. Ha habido algunos cambios, como el paso de nuestro anterior color salmón al verde de hoy. Pero hay algo que se mantiene: ¡esto sigue siendo igual de emocionante que cuando 35 todavía eran 35!