“¿Por favor, podríais decirme como preparáis aquí la crema de verduras? Mi hijo toma la vuestra en la guardería y en casa no hay manera.” Esta pregunta no es hipotética sino muy real. Hace unos días, una madre de A Estrada se acercaba hasta nuestro restaurante para plantearnos esta cuestión relativa a las recetas infantiles. Así que hoy estamos decididos a compartir con vosotros unos pequeños trucos -no son nada fuera de lo normal pero a nosotros nos funcionan- que igual os ayudan a que vuestras cremas se cuelen entre las preferencias de niños y adultos. Ahí van:

1. Prepara un caldo con fundamento, como dice un popular y televisivo cocinero. Es decir, cuece por ejemplo unos huesos de pollo o ternera para que la base de la crema contenga mucho sabor.
2. Sea cual sea la crema que quieras preparar, incluye entre los ingredientes un trocito de calabaza. Concederá un sabor dulzón que les encantará.
3. Puerro mejor que cebolla. ¡Siempre! Su sabor es mucho menos ácido.
4. Cuece y cuece y vuelve a cocer. Una crema de verduras puede parecer una receta rápida pero es eso, una simple apariencia. Para que les apetezca repetir plato, la crema debe estar al fuego al menos dos horas. Y si puedes dejarla dos horas y media ¡mejor que mejor!
5. Por último, en el batido está otra clave. Pasa todo por la batidora durante unos 5 o 6 minutos. Y si aun así no ha quedado fina, ayúdate de un chino o colador para eliminar posibles restos.
¡Tu crema estará para mojar pan!