El domingo sabemos qué desayunaremos en las siguientes siete jornadas. Llamadlo anticipación. Nosotros lo llamamos planificación. En un trabajo como en el nuestro, la organización es la clave de que en el ritmo frenético no acabe imperando el caos. Así, aunque los lunes descansamos en nuestro restaurante de A Estrada la actividad no cesa. Cada mañana, en esta jornada nos zambullimos en internet para darnos un baño de ideas y, de la mano de los más grandes expertos, tomar conceptos y sugerencias.

A lo largo de la semana, los días están más que previstos. El martes lo dedicamos por completo a elaborar las croquetas caseras que después podemos disfrutar con el sabor más fresco. Lo mismo sucede con las empanadillas, tarea de los miércoles. Para el jueves y el viernes, con la semana ya encauzada, tampoco nos falta ocupación: en estos días podéis pillarnos con las manos en la masa, pues es el momento en que más postres elaboramos.
Finalmente, el fin de semana nos toca organizar los menús.
En este día a día que arranca cada mañana a las 06.00 horas con la elaboración de los postres caseros, las empanadas o tortillas de cada día, no hay mucho tiempo para el azar. Aunque, eso sí, las tardes son más relajadas y podemos disfrutarlas con vosotros, clientes que sois amigos, compartiendo un trocito de pastel con un café más pausado.